Como si se tratara de una escena de una película de terror, un hombre irrumpió en un pub de Inglaterra con una motosierra y atacó al dueño del comercio y a las personas que se encontraba en el lugar. Su reacción se debía a que, minutos antes, le habían prohibido fumar en el local.
Atónitos ante el ingreso del atacante, los clientes del pub inglés lo enfrentaron con sillas, barriles de cerveza y cualquier objeto que permitiera defenderse del feroz embate.























































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