En el Inta-Ipaf de Hornillos, visitantes de Colombia, Perú y Bolivia y productores quebradeños y de otras regiones del país, con la organización del Ministerio de Producción de la Nación y la logística de la Tecnicatura en Cocina Regional y Cultura Alimentaria del IFDC 2 con sede en Tumbaya, comenzó el martes pasado una apretada agenda que concluyó el sábado con experiencias sobre tres ejes temáticos: producción, valor agregado y actividades complementarias a las dinámicas rurales.
Choquevilca dijo que “la idea es ir aprendiendo de cada uno de los emprendimientos. Por eso, más allá de las presentaciones formales, cada uno presentó su experiencia en lo que es valor agregado y la generación de estos productos. El tema giró en torno a productos agrícolas, o valor agregado con productos agrícolas y ganaderos.”
Las actividades, que se desarrollaron hasta el sábado, incluyeron jornadas de trabajo con disertaciones y talleres, visita a la Cooperativa de Yacón Portal de la Quebrada y la Feria Campesina de Volcán, y en el cierre, una feria de productos andinos en Tumbaya.
Entre tantos invitados, conversamos con Magno Mayhuny, del Ministerio de Agricultura de Perú, quien dijo “que esto es bastante interesante, porque la idea es rescatar y revalorar los productos de origen y darle valor agregado a productos como la quinua, la kiwicha, importantes herramientas básicas para impulsar el desarrollo local y regional. Con nosotros vinieron 20 participantes de 8 regiones del Perú para intercambiar experiencias, valorar sus productos, fortalecer sus conocimientos y que puedan repicarlo al regresar a sus sitios de origen.”
Magno Mayhuny explicó que “ya hay una valoración de los productos del Ande por parte del consumidor urbano, y eso se ha logrado con una política de estado de promoción de casi quince años. En Puno ya hay unas 6 mil hectáreas de cultivo en quinua, y el desafío ahora es llegar a un producto orgánico que tiene mucho más valor agregado que el cultivo tradicional.”
Otra experiencia es la que se inicia en la comunidad aymara Tarí del Confital, nucleada en la asociación Aprotacon de la provincia de Tapacari, departamento de Cochabamba, Bolivia. Benito Ramos Cruz relató que “somos productores y procesadores de pito de cañagua ecológica. Es una planta para la alimentación con nutrientes muy importantes para el cuerpo, y es un cultivo que estaba olvidado, casi extinguido, y que estamos recuperando. Se puede aplicar en refrescos, o como tojorí o api y en galletas. Son ideas en las que estamos trabajando.”
Miguelina Condorí, de la misma comunidad, apuntó que “lo molemos en molinos de piedra, y también trajimos pipocas de cañagua que tienen mucho alimento y energía. Por ahora lo estamos entregando poco a poco en las tiendas de Cochabamba. También queremos que se consuma en las escuelas, porque es muy bueno para los niños. Somos una comunidad que piensa cómo podemos hacer, y como podemos procesar, y para ello tenemos el asesoramiento de ingenieros, pero ahora son cultivos muy reducidos porque es una zona muy alta, 4.320 metros sobre el nivel del mar.”
Fuente El Tribuno























































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